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Táchira, sociedad ingobernable de ciudadanos gobernables

TÁCHIRA : SOCIEDAD INGOBERNABLE DE CUIDADANOS GOBERNABLES
Con el paso de los años se ha podido observar en la sociedad tachirense un indetenible deterioro interno, en detrimento del ciudadano común que lucha cívicamente por forjar una vida mejor para los suyos.
Este deterioro, producto de la notable inestabilidad económica y política que ha sacudido al país durante los últimos veinte años, se ha convertido en la razón y la consecuencia de un sinfín de males que agobian la sociedad y la hacen ingobernable.
Como bien diría Pino, E. (1997), “el miedo que no había reinado en la población desde 1958, es ahora un ingrediente habitual. El sentimiento de que el sistema no es duradero, también forma parte de la rutina”. La transición de democracia liberal (y libertina) a un sistema “pseudo-socialista” genera zozobra en cuanto a la pérdida de las antiguas instituciones y su sustitución de unas nuevas, que responden a los intereses del Estado, la mayoría de las veces.
Sin embargo, dentro de la guerra ocasionada por estos conflictos sociales, surge un ciudadano tachirense comprometido con la democracia y la intervención activa en la política estatal y nacional. No en vano, Táchira fue el estado con mayor participación electoral en las pasadas elecciones legislativas del 26 de septiembre.
Esta es la mayor y más contundente prueba que en esa ingobernable, desdeñosa y desconfiada de sus gobernantes, habitan ciudadanos que enmarcan su lucha social, aun austera, en el rescate de aquellos valores que caracterizan al tachirense que históricamente ha vivido en el exilio dentro de su propio país.
Es el grito silencioso de un habitante gobernable que responde a los intereses de su familia y su terruño, ávido de soluciones puntuales para los desacatos políticos, sociales y económicos con los que convive a diario.

Influencia de la comunicacion en los procesos de hominizacion y humanizacion

Durante todo el proceso evolutivo, el ser humano ha experimentado diversos cambios o procesos, éstos se conocen como hominización y humanización. El primero consiste en el conjunto de características anatómicas y fisiólogicas, como el aumento de la masa cerebral y la capacidad de andar en pie, por ejemplo. El segundo, son los cambios en el modo de vivir y comportarse; aquello que lo hace “ser humano” y que lo diferencia de los demás seres vivos: la cultura.

Sin embargo, antes de que la cultura existiese, el ser humano vivía y necesitaba comunicarse. En este punto podría decirse que los modelos comunicativos evolucionaron partiendo de interacciones no comunicativas. En un principio, esa comunicación consistía en emitir ruidos semejantes a los de los animales, e incluso algunas señales rudimentarias servían para avisar en los demás miembros de la comunidad de algún peligro inminente, por ejemplo . Vale decir entonces que la comunicación respondía, o responde, a las necesidades biológicas del hombre.

Con el transcurrir del tiempo, el proceso de comunicación se volvía más complejo, puesto que el entorno se encontraba en constante cambio, y con ello era necesaria la transformación de los organismos y de los comportamientos que en dicho entorno subsistían.  Los órganos perceptivos de muchas especies evolucionaron, desarrollando la capacidad de comunicarse y comprender las primeras señales comunicativas de sus congéneres.

Gracias al desarrollo de esta capacidad es que el ser humano se convirtió en “comunicante”. es decir, está capacitado para usar la información y hacerse indicaciones. Esto llevó a que el ser humano se agrupara con otros humanos que entenderían sus mismas indicaciones, es decir, empezaron a formarse las primeras organizaciones de humanos comunicantes. He aquí la primera comunicación tal como la conocemos: el proceso en que dos o más seres (Ego y Alter, emisor y receptor, agente afectador y agente afectado) mantienen una interacción regulada en la cual existen implicaciones o repercusiones, dependiendo del carácter comunicativo que acompaña a lo que se está comunicando.

El ser humano también ha integrado a sus sistemas de comunicación otros aún más complejos que permiten el intercambio masivo y puntual de sus señales comunicativas y, en este punto, ya es bastante distinta a la comunicación que existe entre los animales e incluso de la que existía entre los antecesores del ser humano.

La influencia de la comunicación en el proceso de hominización consistió, pues, en formar parte de la evolución hasta convertirse en un factor adaptativo de las diversas especies comunicantes. Esto es, mientras el hombre evolucionaba,  la comunicación se volvía compleja ya que sus capacidades se adaptaban a las nuevas necesidades comunicativas y viceversa.

En cuanto al proceso de humanización, la comunicación pasó a ser humana cuando el hombre tuvo la capacidad de crear sistemas y aparatos comunicacionales que no forman parte de su equipamiento natural. Esto es, la tecnología. Los primeros escritos a mano, la imprenta, las computadoras, los medios de comunicación… Todos ellos son ejemplos de cómo los procesos comunicativos han influenciado al ser humano, es decir, han desarrollado su cultura.

Desde que los seres humanos comenzaron a existir, la comunicación ha participado en su proceso de creación y evolución, adaptándose a éste y adaptándolo al medio que lo rodea. El ser humano ha aprendido transformar la sociedad si ésta entra en conflicto con la comunicación y viceversa, coadyuvando a la creación de nuevas sociedades más complejas y funcionales dentro del espacio-tiempo que les corresponde.