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Filosofía contemporánea

Auguste Comte: considerado el padre del Positivismo. Sostenía que el conocimiento debía pasar por tres estados teóricos distintos:

  1. Estado teológico, en el que se buscan las causas y el origen de las cosas.
  2. Estado metafísico, en él se siguen buscando los conocimientos absolutos. Es un estado de transición.
  3. Estado positivo, que es el estado definitivo y real del conocimiento.

Friedich Nietzche: distingue la filosofía griega dos principios: el apolíneo (del dios Apolo) y el dionisiaco (del dios Dionysos). El primero es el símbolo de la claridad y el segundo, por el contrario, de la impulsividad. Todo está condenado a repetirse indefinidamente, entre ello lo malo y vil del mundo. Sólo con la trasmutación de todos los valores es que el hombre podrá transformarse a sí mismo y al mundo, y convertirse en el Súperhombre. Según Nietzche, existen dos tipos de moral. La moral de los Señores, que posee vitalidad y exigencia, individualista y contenedora de los impulsos vitales. La segunda moral, la de los esclavos,  es la moral de los degenerados, donde conviven todos los débiles, fracasados y resentidos, y por esa razón es que éstos apoyan todos los igualitarismos existentes. Exalta Nietzche, además, el valor de la guerra, con la que de producen lo que él llama “los valores superiores” (valentía, sacrificio, generosidad, etc). 

Hegel: no existe ninguna “verdad eterna” ni “razón eterna”, ya que no existe ningún criterio que pueda aseverar que una cosa sea más verdadero o más razonable  que otra. La dialéctica consta de tres ideas o fases del conocimiento:

  1. La tesis, que es el punto de partida, la primera idea.
  2. La antítesis, que es la idea contradictoria a la primera.
  3. La síntesis, que se encarga de conciliar las ideas de la primera y la segunda.

Afirma también Hegel que el Espíritu Universal (la razón), alcanza su máxima forma de autoconocimiento a través del arte, la filosofía y la religión.

Karl Marx: las condiciones sociales son las que determinan el pensamiento de la sociedad misma. La base de la sociedad está sustentada en las condiciones materiales, económicas y sociales (infraestructura). Las leyes, la religión, la ciencia, etc., forman parte de la supraestructura, sin embargo, ésta es un reflejo de la base de la sociedad. Es la clase dominante de una sociedad quien decide la cuestión de lo moralmente correcto, basado en el hecho de que la historia se reduce a deducir quién poseerá los medios de producción. El capitalismo enajena al humano  de sí mismo, lo convierte en su propio extraño. Luego de la destrucción del sistema capitalista, seguirá la “dictadura del proletariado” y luego de ésta, existirá la sociedad sin clases o comunista, donde cada uno “rendirá según su capacidad y recibirá según su necesidad”.

Filosofía: edad moderna y filosofía moderna

Esta filosofía se constituye en el siglo XVII, emplazada en dos ideas importantes:

  1. La continuidad de la filosofía griega y medieval
  2. La nueva idea de la naturaleza.

Se considera a René Descartes el padre de la filosofía moderna.

Descartes afirmaba que hay que dudar de todas las cosas en un principio; también decía que la filosofía puede partir de lo simple a lo complejo, de manera que puedan constituirse nuevos conocimientos. Sostenía que debía realizarse recuentos y controles para estar seguros de no omitir nada durante una investigación para poder, de esta manera, llegar a una conclusión filosófica. Descartes afirmaba que lo único seguro y cierto es el sujeto pensante: “Pienso, luego existo”. Para él, la idea de Dios está impresa en el humano desde el momento mismo del nacimiento, con lo que prueba la existencia de Dios. La filosofía cartesiana se basaría en dos principios: idealismo y racionalismo, siendo este último forzosamente convertido en el primero.

Durante la edad moderna nace también el empirismo, esto es, la experiencia como base del conocimiento. Sus principales exponentes fueron David Hume y John Locke.

Hume afirma que el hombre tiene dos tipos de percepciones: las impresiones, que son la inmediata percepción de la realidad; y las ideas, que son el recuerdo de esas impresiones. También afirmó que el “Yo” es simplemente una colección de percepciones que cambian constantemente.

Locke, por su parte, afirma que existen dos tipos de ideas: las “simples” y las “complejas”. Las ideas simples son aquellas que parten de un solo sentido o de varios a la vez, o incluso de la reflexión. Las ideas complejas resultan de la actividad mental, de la asociación con las primeras. En este sentido, dice Locke, las ideas simples son objetivas mientras que las ideas complejas, subjetivas.

La Ilustración nace en el siglo XVIII y representa el momento en que el pensamiento filosófico pierde tensión y se reduce su importancia. Durante esta época se consideraba razón como el único medio para encontrar la verdad. El pensamiento filosófico es desplazado por la necesidad de reunir todos los conocimientos científicos y hacerlos públicos (la Enciclopedia). Los pensadores más importantes durante la Ilustración son Voltaire, Rousseau y Montesquieu.

El Idealismo Alemán:

Inmanuel Kant: no es el pensamiento lo que se adapta a las cosas, sino al contrario. Las cosas en sí (noúmeno) son inaccesibles, puesto que cuando se conocen son afectadas por la subjetividad del ser. Lo que se manifiesta son las causas conocidas ( fenómenos). Para Kant, la razón pura es aquella que existe sobre principios a priori. La razón pura equivale a  las condiciones racionales de un ser racional en general. El ser humano también posee una razón práctica, esto es, la capacidad de distinguir el bien del mal (pues Kant afirma que esta capacidad es innata y forma parte de la Ley Moral Universal).

Filosofía: Renacimiento y filosofía renacentista

Durante la etapa del Renacimiento se abarca la problemática con el  recién iniciado Racionalismo, que es uno de los temas que surge luego de haber renunciado Dios. Durante esta etapa se siente repugnancia hacia la teología, naciendo entonces una nueva religiosidad dirigida hacia el amor por la naturaleza.

Surge también el naturalismo, esto es, imponer el carácter “natural”  a todas las cosas, de allí parten los conceptos de derecho natural, ciencia natural, naturalismo humano, etc. Con el naturalismo se busca darle a Dios cualidades naturales, es decir, dejar atrás las ideas sobrenaturales de Éste, y lograr que el ser humano encuentre, en la naturaleza misma, una idea de Dios.

Durante el Renacimiento se desempolvan las viejas filosofías platónicas, en tanto que es desechada la escolástica por ser considerada una doctrina que usaba indebidamente a Aristóteles haciendo pasar sus ideas por teología. Es entonces cuando renace Platón, pues fue el filósofo que habló del alma y del amor. Y, junto con él, renacen las ideas de los estoicos.

Con el uso de estas antiguas ideas filosóficas se buscaba ajustar el humanismo y todos los conceptos surgidos con el Renacimiento, con lo que se produciría un giro total en la percepción humana de lo natural. Ahora lo necesario era vivir con la naturaleza.

Sin embargo, es menester aclarar que esta filosofía del renacimiento es imprecisa y falta de rigor. Los textos antiguos son malinterpretados, se comparan indebidamente a los filósofos sin establecer jerarquías entre ellos y, en general, es un período donde el hombre no se pregunta seriamente acerca de su nueva condición intelectual.

Los humanistas y naturalistas más importantes de esta época son: Leonardo da Vinci, el cardenal Besarión, Tomás Moro, Erasmo de Rotterdam, entre otros.

Edad media: filosofía patrística y escolástica

La filosofía patrística nace de la necesidad de los primeros cristianos de ordenar sus doctrinas y teorías teológicas a fin de defenderse de las constantes persecusiones y ataques de los que eran objeto. También era una continuidad de la filosofía griega, sobre la cual los cristianos o adeptos al cristianismo afirmaban tener la verdad definitiva y absoluta.

Los representantes más importantes de esta filosófia son Justino, Orígenes y San Agustín.

Justino, considerado el padre de la patrística, sostenía que el cristianismo es la “única filosofía segura y útil” y que la razón es el Verbo de Dios (Cristo).

Orígenes, un importante sacerdote de este período, utilizó la dialéctica como método de enseñanza. Su doctrina se considera el primer gran sistema de la filosofía cristiana. Afirmaba la superioridad del conocimiento que resume en sí a la fe; y que la fe, al profundizarse en sí misma, se convierte en conocimiento.

San Agustín, obispo de Hipona, basó investigación en Dios y el Alma.  Afirmaba que Dios está en el alma, por lo tanto buscar a Dios es buscar el Alma y buscar el Alma es internarse aún más en sí mismo.

En la edad media nace el pensamiento filosófico conocido como Filosofía Escolástica.  Su pretendido era llevar al hombre a la “verdad revelada”, siendo la tradición religiosa su fundamento y norma de investigación.

Para los escolásticos, la verdad revelada era lo dictaminado por Dios en las Sagradas Escrituras, y la manera de acercarse a estas revelaciones eran mediante aquellos hombres iluminados por Él.

Los filósofos más importantes de esta época fueron Juan Escoto, Anselmo de Aosta y Santo Tomás de Aquino.

Juan Escoto opinaba que no podía haber discrepancia entre la filosofía verdadera y la religión revelada, puesto que la razón es quien interpreta a las Sagradas Escrituras. También expuso que la naturaleza (conjunto del ser y no ser) se divide en cuatro partes:

  1. La naturaleza creadora y no creada, es decir, Dios.
  2. La naturaleza creadora y creada, que comprende el conjunto de las causas primordiales.
  3. La naturaleza creada y no creadora, que abarca todos  los seres creados en el tiempo y en espacio, bien sea espirituales o corporales
  4. La naturaleza ni creada ni creadora, es decir, Dios como término del universo entero y como fin último de la creación.

Anselmo de Aosta, abad de Normandía, señalaba que hay que creer para entender y no al contrario, puesto que en la fe descansa el conocimiento. Sostenía también que es imposible negar la existencia de Dios, porque Dios es el Ser del cual nada mayor puede pensarse y, partiendo de esto, el negar Su existencia implicaría afirmar que existe algo mayor que Él, por lo que estaría reafirmándose la idea que sí existe en realidad.

Santo Tomás de Aquino opinaba que, aunque la filosofía y la teología eran ciencias distintas, no podía haber entre ellas ningún conflicto porque sería una discordia dentro de la verdad.

La Filosofía: Orígenes y características de la filosofía griega o “antigua”

Dar un concepto a la palabra filosofía resulta complicado, puesto que su percepción responde a las características históricas de un momento dado o, como diría Dilthey en su obra La esencia de la filosofía: “parecería que las distintas épocas hubiesen asociado a la hermosa palabra filosofía, acuñada por los griegos, imágenes y percepciones distintas”.

La palabra Filosofía viene del griego antiguo φιλοσοφία, que significa “amor por la sabiduría”. Sin embargo, esta palabra implica dos significados: el primero, es el de la investigación autónoma o racional, independientemente de su campo de desarrollo; es decir que todas las ciencias forman parte de la filosofía. El segundo significado, más concreto, expresa una indagación específica que en cierto modo es esencial para las demás, empero no las contiene en sí.

Los inicios de la filosofía como tal (es decir, como investigación), se remontan a Grecia y su manifestación comienza en las cosmologías míticas, en las sentencias de los Siete Sabios y, sobre todo,  en la reflexión ético-política de los poetas.

La filosofía griega se divide en cinco períodos:

  1. Período cosmólogico, que comprende las escuelas presocráticas.
  2. Período antropológico, que comprende a los sofistas y a Sócrates.
  3. Período ontológico, que comprende a Platón y a Aristóteles.
  4. Período ético, que abarca al estoicismo, al epicureísmo, al escepticismo y al eclecticismo.
  5. Período religioso, que comprende las escuelas neoplatónicas y sus afines.

El primer representante de la filosofía griega es Tales, quien además era uno de los Siete Sabios. Tales de Mileto, como es conocido, fue el fundador de la escuela jónica. Él creía que el agua es el origen de todas las cosas y que a ella se hallaba unida una fuerza activa y transformadora; quizá por esta razón Tales afirmaba que  “todo está lleno de dioses” y que el imán tiene alma porque atrae al hierro.

Sin embargo, los representantes más destacados de la filosofía griega llegarían mucho tiempo después de Tales de Mileto. Estos serían Sócrates, Platón y Aristóteles.

Sócrates, quien fue maestro de Platón, es conocido por su especial investigación del hombre en torno al hombre. Es decir, apropiándose del viejo dicho délfico “conócete a ti mismo”, Sócrates sostenía que el verdadero conocimiento debía provenir del interior de cada uno. Es considerado el padre de la mayeútica, es decir, el método mediante el cual el maestro le formula preguntas a su discípulo haciendo que éste descubra nociones que en él estaban latentes.

Platón, por su parte, es conocido por su doctrina idealista. Él sostenía que detrás de todo lo que existe, hay algo llamado Idea. Es decir, detrás del “mundo de los sentidos”, que es aquél que está formado por la materia, se encuentra el “mundo de las ideas”.   Estas ideas se encuentran determinadas de la siguiente manera:

  • Las ideas son los objetos específicos del conocimiento racional.
  • Las ideas son criterios o principios de juicio de las cosas naturales.
  • Las ideas son causas de las cosas naturales.

Aristóteles, por el contrario, sostenía que no existe una “idea de”. Es decir, las cosas en la naturaleza poseen cualidades específicas de lo que son. Para él, la filosofía se debía encaminar hacia la constitución de las ciencias, en las cuales no se deja de lado ningún aspecto de la realidad.

Tiempo después de la muerte de éstos tres filósofos, nacieron algunas escuelas conocidas como “escuelas post-aristotélicas”, las cuales fueron:

  1. Escuela estoica: nace como complemento de la filosofía cínica y, al igual que ésta, su cometido no es buscar el conocimiento por medio de la ciencia, sino la felicidad por medio de la virtud. También sostiene que el ser humano debe reconciliarse con su destino.
  2. Escuela epicúrea: la felicidad es entendida como la liberación de las pasiones. En este sentido, la filosofía es el camino mediante el cual el hombre consigue ser feliz, ya que ella debe liberar al hombre del temor a la muerte y a los dioses, y también demostrar tanto la accesibilidad al placer como la lejanía del mal.
  3. Escuela “escépticista”: la tranquilidad del espíritu (o sea la felicidad), se consigue rechazando cualquier doctrina establecida y llegar,  por ende, a la ataraxia (serenidad).
  4. Escuela “eclecticista”: busca el terreno apropiado donde las anteriores escuelas se concilien y, con ello, limar el antagonismo que las separó en el pasado.

Fuente complementaria: Abbagnano, Nicolás. Historia de la filosofía [Libro en línea]. Disponible en: http://www.proteus.1afm.com/abbat101.html

Mis valores sustentados en la filosofía

“¿Es posible que el hombre sea tan sólo un yerro de Dios? ¿O Dios tan sólo un yerro del hombre?” Friedich Nietzcsche.(1)

Con pensamiento no pretendo iniciar un debate religioso ni mucho menos comprometer la fe de las personas, sin embargo, para hablar de Dios como mi primer valor personal me parece estrictamente necesario plantearme la misma disyuntiva que en su momento Nietzcsche se planteó.

Pero, ¿por qué considerar a Dios un yerro del hombre? La respuesta es simple: porque desde tiempos remotos nos hemos equivocado en su búsqueda. La espiritualidad quedó en manos de personas que nos inundan el corazón de miedo hacia Dios, quienes nos han inculcado la idea de un Dios inalcanzable ya que el hombre quedó completamente destruido luego del pecado original y ,debido a nuestra “imperfección”, seremos juzgados en el fin de los tiempos.

No obstante, mi visión personal de Dios es un tanto similar a la de San Agustín, quien afirmaba que la creación es en realidad sólo buena (2).. Esto significa que no puede haber nada de imperfección en el ser humano puesto que fuimos creados a imagen y semejanza del Dios Supremo (Génesis Cap. 1, Vers. 26). Está demás aseverar que el hombre NO puede ser un yerro de Dios.

Pienso en Dios como el “Primer Motor” que mencionó Aristóteles (3), como las dos fuerzas que actúan en la naturaleza según Empédocles (4), como la búsqueda del placer de Epicuro (5) y como el Redentor de la humanidad según Jesucristo. E incluso creo firmemente en el pensamiento de Plotino de que todo es Uno, porque todo es Dios (6). Por estas razones Yaveh, Jehová, Uno o cualquiera que pueda ser Su nombre, es mi primer valor personal.

“La patria de cada hombre es el país donde mejor vive” Aristóteles. (7)

Como segundo valor personal: la Patria. Al igual que este filósofo griego, pienso en la patria como aquel lugar donde crecemos (no necesariamente donde nacemos) y vivimos en sociedad. Veo la patria como ese sitio único en el mundo en el que nos sentimos “en casa”, del que nos enorgullecemos profundamente y el que en ocasiones nos hace derramar alguna lágrima cuando estamos lejos.

En este sentido, al hablar de patria, es preciso hablar de Estado. Concibo la idea de “estado utópico” de Platón como absolutamente errada en cuanto al total comunismo que abarca el no existir núcleo familiar establecido, siendo comunes hasta las esposas y los hijos. Sin embargo, comparto su visión de mantener a la cabeza de dicho estado a aquellos que demuestren sus principios de justicia y equidad sin sucumbir a la fascinación del poder (8).

No obstante, también estoy de acuerdo en cierta medida con William Godwin al alegar que es “intolerable” cualquier forma de control puesto que somos seres en capacidad de razonar (9) y, partiendo del pensamiento socrático que “el actuar mal es por desconocimiento”, pienso que estas tres vertientes filosóficas pueden fundirse de la siguiente manera: aquellos que demuestren sus principios de justicia y equidad están capacitados para guiar y educar a los habitantes del Estado a fin de que no se actúe mal por desconocimiento sin que ello incurra en alguna forma de control existiendo, empero, el precepto de punición a aquellos que, aun conociendo los dictámenes del bien, actúen en contra de ellos.

Quien es bueno en familia es también un buen ciudadano” Sófocles

Con este pensamiento queda resumido mi tercer valor personal: la familia. Al igual que Sófocles (trágico griego), sostengo que la familia es la base principal para formar a un buen ciudadano. Es en la familia donde el ser humano recibe su primera educación, es de donde se derivan sus primeros valores y recibe las primeras expresiones de calor y confort.

Aristóteles pensaba en la familia como el núcleo que cubre las necesidades “inferiores” tales como comida, matrimonio y educación; ha de ser por su concepto de que sin la sociedad no somos seres verdaderos (10), aunque quizá no se detuvo nunca a pensar que la familia es la primera sociedad que el ser humano conoce.

Del filósofo inglés Bertrand Russell comparto su pensamiento de que la familia le proporciona satisfacción al hombre, ya que con sus alternativas de amor, paternidad o maternidad hace feliz al ser humano (11).

“La felicidad para mayor parte de hombres y mujeres debe ser una conquista más bien que un regalo de los dioses y en esta conquista deben desempeñar papel muy importante, el esfuerzo interior y exterior” Bertrand Russell.(12)

Durante siglos el ser humano se ha planteado la felicidad como meta. Yo, sin embargo, me planteo la búsqueda de la felicidad como valor. No en vano afirmó Gabriel García Márquez que “todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada”.(13)

Epicuro sostenía que la felicidad se conseguía a través del placer. Para poder guiarnos en pos de la felicidad es necesario dejar atrás el miedo a la muerte, cultivar la amistad y buscar aquellas cosas que nos hagan felices, los placeres, a largo plazo (14). No obstante, no es sólo el placer lo que nos brinda felicidad.

Según Aristóteles, uno de los tres tipos de felicidad existentes es el de ser filósofo o investigador. El afán de conocimiento ha despertado en el hombre la necesidad de ir más allá de sus propias fronteras. Empero, esta constante búsqueda del saber nos ha hecho alejarnos de nosotros mismos. De aquí parte la observación de Nietzsche de que el hombre no se conocerá a sí mismo sino hasta que haya adquirido el conocimiento de todas las cosas (15).

Russell sostiene que para conseguir la felicidad es necesario cultivar un espíritu entusiasta, debido a que el entusiasmo por la vida impulsa la energía hacia algún interés, ya sea éste general o particular (16).

Finalmente, puedo aseverar que mis valores personales me conllevan a la búsqueda segura de mi felicidad, puesto que a todos nos hace felices distintas cosas, y podría resumir mis ideas en el siguiente pensamiento de Russell: “aquel cuya personalidad no se enciende contra sí mismo ni se alza contra el mundo. El que se siente ciudadano del universo y goza libremente del espectáculo que le ofrece y de las alegrías que le brinda, impávido ante la muerte, porque no se cree separado de los que vienen en pos de él. En esta unión profunda e infinita con la corriente de la vida se halla la dicha verdadera” (17).

Fuentes consultadas:

(1), (15) Nietzsche, Friedich – Aforismos

(2), (3), (5), (6), (10) Gaarder, Jostein – El mundo de Sofía

(4) Documento en línea. Disponible en: http://www.filosofia.laguia2000.com/filosofia-griega/amor-odio-apuntes-sobre-la-filosofia-de-empedocles

(7) Documento en línea. Disponible en: http://www.asuntoscapitales.com/default.asp?id=29&ida=29

(8) Revista Historia de National Geogr.

(9) Godwin, William. Investigación referente a la justicia política y su influencia en la virtud general y la felicidad.

(11), (12), (16), (17) Russell, Bertrand. La conquista de la felicidad.

(13) García Márquez, Gabriel. Tal vez soy sólo una marioneta.

(14) Documento en línea. Disponible en: http://www.filosofia.laguia2000.com/grandes-filosofos/el-epicureismo