Edad media: filosofía patrística y escolástica

La filosofía patrística nace de la necesidad de los primeros cristianos de ordenar sus doctrinas y teorías teológicas a fin de defenderse de las constantes persecusiones y ataques de los que eran objeto. También era una continuidad de la filosofía griega, sobre la cual los cristianos o adeptos al cristianismo afirmaban tener la verdad definitiva y absoluta.

Los representantes más importantes de esta filosófia son Justino, Orígenes y San Agustín.

Justino, considerado el padre de la patrística, sostenía que el cristianismo es la “única filosofía segura y útil” y que la razón es el Verbo de Dios (Cristo).

Orígenes, un importante sacerdote de este período, utilizó la dialéctica como método de enseñanza. Su doctrina se considera el primer gran sistema de la filosofía cristiana. Afirmaba la superioridad del conocimiento que resume en sí a la fe; y que la fe, al profundizarse en sí misma, se convierte en conocimiento.

San Agustín, obispo de Hipona, basó investigación en Dios y el Alma.  Afirmaba que Dios está en el alma, por lo tanto buscar a Dios es buscar el Alma y buscar el Alma es internarse aún más en sí mismo.

En la edad media nace el pensamiento filosófico conocido como Filosofía Escolástica.  Su pretendido era llevar al hombre a la “verdad revelada”, siendo la tradición religiosa su fundamento y norma de investigación.

Para los escolásticos, la verdad revelada era lo dictaminado por Dios en las Sagradas Escrituras, y la manera de acercarse a estas revelaciones eran mediante aquellos hombres iluminados por Él.

Los filósofos más importantes de esta época fueron Juan Escoto, Anselmo de Aosta y Santo Tomás de Aquino.

Juan Escoto opinaba que no podía haber discrepancia entre la filosofía verdadera y la religión revelada, puesto que la razón es quien interpreta a las Sagradas Escrituras. También expuso que la naturaleza (conjunto del ser y no ser) se divide en cuatro partes:

  1. La naturaleza creadora y no creada, es decir, Dios.
  2. La naturaleza creadora y creada, que comprende el conjunto de las causas primordiales.
  3. La naturaleza creada y no creadora, que abarca todos  los seres creados en el tiempo y en espacio, bien sea espirituales o corporales
  4. La naturaleza ni creada ni creadora, es decir, Dios como término del universo entero y como fin último de la creación.

Anselmo de Aosta, abad de Normandía, señalaba que hay que creer para entender y no al contrario, puesto que en la fe descansa el conocimiento. Sostenía también que es imposible negar la existencia de Dios, porque Dios es el Ser del cual nada mayor puede pensarse y, partiendo de esto, el negar Su existencia implicaría afirmar que existe algo mayor que Él, por lo que estaría reafirmándose la idea que sí existe en realidad.

Santo Tomás de Aquino opinaba que, aunque la filosofía y la teología eran ciencias distintas, no podía haber entre ellas ningún conflicto porque sería una discordia dentro de la verdad.

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Acerca de Karen Quintero Castañeda

Venezolana. Comunicadora Social. Community Manager. Trabajo desde casa, aunque no me creas.

Publicado el julio 10, 2009 en filosofía. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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